viernes, 28 de mayo de 2010
Até já Portugal
Gente, me despido de todos vosotros. Han sido tres meses muy interesantes. He podido conocer el país vecino y descubrir algunas de las tantas facetas de él que los españoles lamentablemente ignoramos.
Como ya hice anteriormente con Japón, os dejo un top 5 con las cosas que más me han gustado de Portugal. Por supuesto, debe tomarse como algo puramente subjetivo (salvo por la comida, ¡eso es objetivo!).
Top 5
La comida portuguesa
En mi opinión, la gran desconocida. La comida en Portugal combina tres características que la hacen fantástica
- Riquísima
- Abundante
- Barata
Y es que los portugueses están acostumbrados a comer muy bien, en cantidades bastante grandes y pagando muy poquito. Resulta sorprendente que no estén más gordos. Tendrá que ver con las numerosas cuestas a las que tienen que enfrentarse día a día.
Por hacernos una idea sobre los precios habituales, un bacalhau com natas, bebida y café en un restaurante medio de Lisboa puede salir por unos 6 euros. Un delicioso café en un bar céntrico 60 céntimos. Una pizza y un postre en un italiano 6 euros y medio. ¡Fantástico!
Qué ricas las carnes portuguesas, siempre acompañadas de sus guarniciones de arroz y patatas. Y bueno, si hablamos de sus pescados... eso es de otra galaxia. En pocos sitios se come el pescado como en Portugal. Finalmente, no olvidemos los dulces, tan presentes en el día a día de los portugueses. Ummm... qué ricos los pasteles de nata. De verdad os echaré de menos...
Lisboa
La capital de Portugal es una ciudad realmente bonita. Me ha encantado ese toque antiguo que tiene en muchos de sus puntos. Además, al no ser excesivamente grande (es ligeramente más pequeña que Valencia) uno puede disfrutar de ella sin necesidad de sufrir aglomeraciones o atascos.
Por la noche se puede disfrutar del gran ambiente de Chiado o Bairro alto, partes de la ciudad que a los valencianos nos recuerdan claramente al Carmen por su estilo festivo y abierto a cualquiera. La majestuosidad de las calles de Baixa, con sus luminosas plazas y sus bellos arcos, o el modernismo del Parque das Naçoes, con su reluciente estación y su proximidad al río también son dignos de mención. ¿Y qué decir de Belem, con su impresionante monasterio y sus bonitas vistas del Tajo?
Al no ser demasiado grande uno puede moverse por Lisboa con cierta rapidez. El autobús conecta sus distintos barrios sin mayores problemas y, aunque es cierto que el metro no llega a todas partes, es muy veloz cuando uno se dirige a los lugares más emblemáticos.
Lo dicho, una ciudad bonita y muy cómoda para vivir.
Sintra
Aunque no parece tan adecuada para el día a día como Lisboa, la cercana localidad de Sintra es todo un placer para la vista. Así como en mi visita a Japón Kyoto fue la ciudad que más me impresionó por su estética, en el caso de Portugal ésta ha sido Sintra.
Palacios, castillos, antiguas mansiones con jardines esotéricos, montañas, paseos... Sintra es una ciudad para pasar una buena temporada.
Yo tuve la oportunidad de recorrerla en buena compañía, pero un visitante solitario no se encontrará fuera de lugar ante tanto turista. Como muestra, resulta bastante llamativo que los camareros que trabajan en la zona más céntrica hablen varios idiomas y se dirijan a los visitantes en sus lenguas nativas.
Recordad, futuros turistas en Portugal, no os perdáis Sintra.
Los portugueses
Me voy con la sensación de que los portugueses con como "españoles respetuosos". Por un lado tienen la forma de ser ibérica, con un carácter abierto y amigable, mientras que por otro se toman mucho más en serio el respeto al prójimo.
Cierto es que tienen algunas peculiaridades. Por ejemplo, ellos mismos suelen hablar de lo melancólicos que son, algo en lo que sus parientes gallegos no se quedan atrás. También llama mucho la atención lo formales que pueden llegar a ser, con sus faz favor, desculpe y com licença a todas horas, algo muy educado para el español medio.
En cualquier caso, es difícil que un español no congenie con ellos, pues somos prácticamente hermanos.
El idioma portugués
La verdad es que he disfrutado enormemente aprendido portugués. Es más, no pienso dejar de hacerlo, aunque, como es natural, no contar con nativos cerca de mí lo hará más difícil a partir ahora. En cualquier caso, intentaré seguir estudiando una lengua que, aunque cercana al español, puede darnos más de una sorpresa.
¿Por qué la mayoría de portugueses chapurrean el español y los españoles no tenemos ni idea de portugués?
En resumen, me gustaría añadir que Portugal ha sido una experiencia muy gratificante. Es realmente una lástima que los españoles vivamos de espaldas a nuestros vecinos, con los que tanto compartimos culturalmente. Sería muy enriquecedor que más y más españoles se atrevieran a cruzar la frontera y visitar la tierra del otro lado, donde tantos y tantos amigos harían en un lugar en el que se sentirían como en casa.
En fin amigos, esto ha sido todo. Quién sabe, tal vez dentro de poco os esté contando mis peripecias desde un nuevo destino. Se admiten apuestas, ¿China? ¿Australia? ¿Islandia? ¿Italia? ¿Estados Unidos? ... ¿Alemania?
¡Hasta pronto!
martes, 25 de mayo de 2010
Sintra
Hola una vez más,
tras ver ayer el último capítulo de Lost y quedarme en estado de shock por unas cuantas horas, por fin he sacado la fuerza necesaria para volver a pensar con claridad y escribir una breve entradita de mi blog.
El pasado sábado visité la bella ciudad de Sintra. Aunque ya estuve anteriormente, es un lugar al que vale la pena volver una y otra vez. No cabe duda de que su título de "Patrimonio de la Humanidad" lo tiene muy bien merecido, pues sus tesoros arquitectónicos y la belleza de sus vistas dejan a más de uno helado.
En particular, en esta visita tuve la oportunidad de adentrarme en la famosa "Quinta da Regaleira", un antiguo palacete famoso especialmente por su extenso jardín. Siempre posesión de algún rico aristócrata de la ciudad, al final cayó en manos de Antonio Carvalho Monteiro, un singular personaje con profundas creencias místicas, lo que dota al lugar de un aura mágica.
Del jardín destacan especialmente sus grutas, las cuales conectan distintos puntos de la superficie. Es posible entrar por una abertura de la tierra y aparecer por otra muy alejada de la original. Este proceso, ligado a las creencias masónicas de Carvalho Monteiro, se culmina con un enorme pozo iniciático por el que es posible ascender hasta la superficie... o adentrarse en las entrañas de la tierra.
Para más información, una vez más, el correspondiente artículo de la Wikipedia.
Y para vuestro disfrute, aquí va el enlace a las fotos que tomé durante la visita:
Os comunico que mi próxima entrada será, con toda seguridad, la última (Oooooooh...). Vuelvo a Valencia el sábado 29 de mayo, con lo que cerraré Portulino con un breve sumario sobre lo mejor que he encontrado en Lisboa. ¡Hasta entonces!
jueves, 20 de mayo de 2010
Portugal y el fútbol
Hola una vez más,
permitidme empezar con unas disculpas por no publicar desde hace mucho tiempo, pero diversas aventuras de todo tipo me han tenido ocupado en los ultimos días. Sin ir más lejos, estuve el pasado fin de semana en Munich (Lisboa ya se me queda pequeño...) y a la vuelta me encontré con trabajo casero extra. Pero que no cunda el pánico... ¡Portulino está de vuelta!
Hoy me gustaría hablar un poquito sobre el deporte rey en Portugal: el fútbol. Al igual que un día os hablé del sumo en Japón hoy voy a adentraros en el misterioso mundo del fútbol.
Imagino que pocos de vosotros habréis oído algo sobre este extraño deporte. En Portugal es muy popular, pero seguramente no haya traspasado fronteras. Así que os cuento... Se trata de un juego en el que 22 jugadores (11 contra 11) se enfrentan en un terreno rectangular. En los dos lados más cortos del rectángulo se encuentran unos arcos, también rectangulares, llamados porterías. El objetivo del juego consiste en introducir un balón, habitualmente esférico, dentro de la portería del rival, para lo cual no está permitido usar las manos. Cada vez que esto sucede se dice que se ha marcado un gol. Aquel que lo consiga más veces... gana.
A esto hay que añadir una o dos reglas adicionales, pero en líneas generales ya están explicadas las normas.
Pues bien, resulta que este deporte tan raro es tremendamente popular en Portugal. Es más, lo es hasta tal punto que el pasado 9 de mayo se paralizó Lisboa por la disputa de la última jornada de la liga (una de las tantas competiciones de este curioso juego). Uno de los equipos locales, el Benfica, se enfrentaba al Río Ave, un equipo alejado de las primeras posiciones, siendo un empate suficiente para obtener el preciado título.
Aprovechando la ocasión, y dado que todavía no había estado en el barrio de Benfica, me acerqué al famoso Estádio da Luz, hogar del equipo de fútbol más popular y laureado de Portugal. Algunas fotos del lugar en los instantes previos a la disputa del importante encuentro:
Y ahora una toma del estado de las mismas calles durante el partido:
Al final del encuentro el Benfica se impuso por 2-1, ganando el partido y la liga portuguesa. ¡Enhorabuena!
Espero que a partir de ahora cuando oigáis la palabra "fútbol" (o su variante más castiza "fiuuurbol") no os suene a marca de coche japonesa y por fin sepáis de lo que se trata. Es más, me han comentado que este verano hay una movida futbolera llamada "Mundial" en el que España seguramente ganará. Avisados quedáis.
Como ya hace que no hago algo así, aquí os dejo el enlace al album de fotos con las imágenes de mi visita a Benfica. Disfrutadlas.
Por cierto, como algunos ya saben me encuentro en la recta final de mi estancia en Lisboa. En unos días (¡9 concretamente!) me vuelvo para Valencia. Sé que echaré de menos algunas cosas pero también es cierto que algunas de mi hogar también me faltan aquí. De hecho... también echo de menos algunas cosas que no están ni aquí ni en Valencia. En cualquier caso, intentaré aprovechar al máximo estos últimos días. ¡Ya os contaré!
viernes, 7 de mayo de 2010
Einstein debió ser de Lisboa
Hola de nuevo amigos,
estoy convencido de que Einstein, el padre de la Relatividad General, debió ser de Lisboa. Solamente así se podría entender su clara comprensión de la importancia de vivir en una geometría no euclídea y las repercusiones que ello tiene en los cuerpos que la habitan.
Nota para los no iniciados: La teoría de la Relatividad General, propuesta por Einstein en 1915, explica la gravedad considerando que el universo en el que vivimos no es "plano" sino "curvo". Todas las teorías previas habían sido construidas sobre un espacio plano, en el que las líneas rectas son las distancias más cortas entre dos puntos, mientras que el genial Einstein se atrevió a proponer que en realidad el espacio es curvo, con sus valles y sus cuestas. Más información en la Wikipedia.
Como los más avispados habrán adivinado ya, voy a hablar de las cuestas de Lisboa. Para todo visitante resulta inmediato el impacto físico que estas cuestas tienen en sus piernas. Recuerdo mis primeros días en Lisboa, cuando iba a trabajar desde el hotel (primero) y la pensión (segundo) hasta el IST. Ambos lugares están separados del instituto por una larga y empinada cuesta, de la que me habían hablado antes de llegar. Aunque visualmente no asusta, una vez se comienza la ascensión resulta evidente que no es tan fácil como uno esperaba.
De hecho, las colinas de Lisboa forman parte de su acervo cultural. Se suele hablar de las Siete Colinas de Lisboa (ver aquí, en portugués), un concepto que ha sido popularizado con la intención de equiparar la capital portuguesa a la Roma clásica. De entre todas ellas destaca, por supuesto, la colina coronada por el Castelo de São Jorge, visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Pero no se le quedan atrás otras tan prominentes como las de São Roque o Santa Catarina.
Esto conlleva varias situaciones peculiares. Por ejemplo, resulta llamativo que una calle y su paralela tengan en ocasiones desniveles tan considerables. Sin ir más lejos, mi edificio da a dos calles. Una de ellas tiene su puerta de entrada en el punto más bajo de la escalera y la otra en el más alto... y estamos hablando de una escalera de unos 7-8 pisos.
También hace que los lisboetas conozcan trucos para ahorrarse esfuerzo. Salir del metro por la puerta correcta puede evitar que tengamos que subir una larga y penosa cuesta. Aunque, hablando de esfuerzo, ¿os imagináis cómo es hacer footing o ir en bici en Lisboa?
Mis fieles seguidores, espero todo os vaya genial, cuesta abajo. Se despide Portulino hasta la próxima entrada. Un abrazo desde la empinada Lisboa.