viernes, 7 de mayo de 2010
Einstein debió ser de Lisboa
Hola de nuevo amigos,
estoy convencido de que Einstein, el padre de la Relatividad General, debió ser de Lisboa. Solamente así se podría entender su clara comprensión de la importancia de vivir en una geometría no euclídea y las repercusiones que ello tiene en los cuerpos que la habitan.
Nota para los no iniciados: La teoría de la Relatividad General, propuesta por Einstein en 1915, explica la gravedad considerando que el universo en el que vivimos no es "plano" sino "curvo". Todas las teorías previas habían sido construidas sobre un espacio plano, en el que las líneas rectas son las distancias más cortas entre dos puntos, mientras que el genial Einstein se atrevió a proponer que en realidad el espacio es curvo, con sus valles y sus cuestas. Más información en la Wikipedia.
Como los más avispados habrán adivinado ya, voy a hablar de las cuestas de Lisboa. Para todo visitante resulta inmediato el impacto físico que estas cuestas tienen en sus piernas. Recuerdo mis primeros días en Lisboa, cuando iba a trabajar desde el hotel (primero) y la pensión (segundo) hasta el IST. Ambos lugares están separados del instituto por una larga y empinada cuesta, de la que me habían hablado antes de llegar. Aunque visualmente no asusta, una vez se comienza la ascensión resulta evidente que no es tan fácil como uno esperaba.
De hecho, las colinas de Lisboa forman parte de su acervo cultural. Se suele hablar de las Siete Colinas de Lisboa (ver aquí, en portugués), un concepto que ha sido popularizado con la intención de equiparar la capital portuguesa a la Roma clásica. De entre todas ellas destaca, por supuesto, la colina coronada por el Castelo de São Jorge, visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Pero no se le quedan atrás otras tan prominentes como las de São Roque o Santa Catarina.
Esto conlleva varias situaciones peculiares. Por ejemplo, resulta llamativo que una calle y su paralela tengan en ocasiones desniveles tan considerables. Sin ir más lejos, mi edificio da a dos calles. Una de ellas tiene su puerta de entrada en el punto más bajo de la escalera y la otra en el más alto... y estamos hablando de una escalera de unos 7-8 pisos.
También hace que los lisboetas conozcan trucos para ahorrarse esfuerzo. Salir del metro por la puerta correcta puede evitar que tengamos que subir una larga y penosa cuesta. Aunque, hablando de esfuerzo, ¿os imagináis cómo es hacer footing o ir en bici en Lisboa?
Mis fieles seguidores, espero todo os vaya genial, cuesta abajo. Se despide Portulino hasta la próxima entrada. Un abrazo desde la empinada Lisboa.
2 comentarios:
Todos los que te hemos visitado sabemos de la veracidad de tus palabras Avelino. El susto que te das cuando ves las escaleritas de tu casa, te hace imaginar lo que dices. ¡¡¡En una de estas calles paralelas con desniveles monstruosos hay un ascensor para ir de una a otra!!!!
¿Has pensado en correr la próxima Volta a Peu de Valencia?
Entrenando...
Publicar un comentario